No lloro mis sentimientos porque después la tinta y el tiempo los arrastra lejos de creencias y valores que juzgan cuando hablo de mí misma ahorcada .Mientras tu cama se llena, mi pecho de vacía y el corazón me sufre: si lo pasé por el picachu, lo ensedè cono ,me lo mechó mi tristeza y me lo fumé caníbal... caníbal sin hambre pero con sentido. Deberías entender este sentido cuando reacciones; a mí me pesa tanto dentro, pero me he cansado del intento de arrojarlo por la ventana, ya que vuela alto ensangrentado hasta sofocarme la conciencia.
Pareciera que hasta los fantasmas que me persiguen tienen más color que yo, llevar más amarrado el inconformismo que mi propio órgano latidor.
Lo tatué entre calaveras y hadas, me miente palpitando entre esperanzas ramificadas de ese tal que los ilusos llaman amor, detalles minuciosos que bajan de recuerdos que arañan el sufrimiento que me rehúso a admitir como propio. Son regulares las arcadas para mi normalidad, un estilo de dolor más delicado que un hilo.

en consorcio nuestros compromisos y promesas. Conversar por ultima vez con el pasado para dejar de echarte y echarme de menos; sobre baldosas rotas puedo ver cómo los segundos ruidosos son cada vez màs transparentes y en cuenta regresiva lloro los huesos que me quedan por asfixiar. Antes... no se vive màs, bellas causas para un libre camino; cumplió de mentira mis sueños, para peor, sin darse ni cuenta.El marginamiento me arrastró a personalidad espinosa que de pecho vacío cargo en hombros mientras psicóticamente río; como si no me restaran razones para querer odiarte, a penas siento el frío que jamàs detiene su presión sobre mi sien... rascándome hasta sangrar la médula espinal superando el "en vano". Durante el suicidio de mi orgullo rogué por tus sonrisas, en respuesta compasiva jalaste de mi campanilla para que vomite el gusto amargo del final, y así sin màs te fuiste (como para no varias).